Puna jujeña: 7 claves esenciales para descubrir el otro Jujuy
Por Viajando en Libertad
En esta nota
- 1.¿Vale la pena conocer la Puna jujeña? El otro Jujuy que nos sorprendió
- 2.1. La Puna jujeña no es la Quebrada
- 3.2. La altura obliga a bajar el ritmo
- 4.3. Viajar por la Puna requiere otra planificación
- 5.4. Cusi Cusi: el Jujuy que no sabíamos que existía
- 6.5. Pajchela: una cascada que se congela
- 7.6. Dormir con el Valle de la Luna como patio
- 8.7. En algunos lugares, un guía cambia completamente la experiencia
- 9.Entonces, ¿vale la pena conocer la Puna jujeña?
01¿Vale la pena conocer la Puna jujeña? El otro Jujuy que nos sorprendió
Desde enero estamos recorriendo Jujuy de forma itinerante, yendo y viniendo, tratando de conocer la provincia más allá de sus lugares más famosos.
Habíamos pasado por los Valles, las Yungas y la Quebrada de Humahuaca. Con La Frontineta también habíamos subido la Cuesta de Lipán, conocido Salinas Grandes y atravesado Susques rumbo a San Pedro de Atacama.
Así que, de alguna manera, creíamos que conocíamos bastante Jujuy.
Hasta que empezamos a meternos realmente en la Puna jujeña.
Y apareció una pregunta:
¿Cómo puede ser que llevemos tanto tiempo recorriendo Jujuy y no supiéramos que existían lugares como estos?

021. La Puna jujeña no es la Quebrada
Si visitás Jujuy por primera vez, es lógico empezar por Purmamarca, Tilcara, Humahuaca y la Quebrada.
Son lugares increíbles, con buena infraestructura turística y relativamente sencillos de conectar.
La Puna se siente diferente.
Los caminos atraviesan territorios inmensos, las distancias crecen y los pueblos aparecen cada vez más separados.
Durante muchos kilómetros puede no haber comercios, combustible ni señal de teléfono.
La Quebrada nos parece más accesible. La Puna te pide un poco más.
Pero después de kilómetros de aparente soledad aparece una comunidad y descubrís otra clase de riqueza: personas profundamente vinculadas con el territorio, guías locales y alojamientos familiares donde la experiencia sigue sintiéndose auténtica.
Eso también es conocer la Puna.
032. La altura obliga a bajar el ritmo
Gran parte de estos recorridos transcurren por encima de los 3.000 metros.
Cusi Cusi, por ejemplo, está alrededor de los 3.800 metros sobre el nivel del mar. El turismo oficial recomienda hidratarse, alimentarse liviano y llevar abrigo y protección solar.
Nosotros incorporamos una regla todavía más sencilla:
bajar el ritmo.
Caminar más despacio. No querer hacer todo el primer día. Entender que acá el clima, las distancias y nuestro propio cuerpo también pueden decidir los tiempos.
Los caminos atraviesan territorios inmensos, las distancias crecen y los pueblos aparecen cada vez más separados.
043. Viajar por la Puna requiere otra planificación
Después de dejar atrás los grandes centros turísticos, las opciones disminuyen.
Abra Pampa es una referencia importante y más al norte aparece La Quiaca.
Nosotros aprendimos a salir con:
- agua;
- comida para el camino;
- combustible suficiente;
- protector solar;
- abrigo, incluso cuando arrancamos con sol.
No significa que viajar por la Puna sea complicado.
Significa que no conviene depender de encontrar exactamente lo que necesitás en el momento en que lo necesitás.
Esta forma de viajar nos enseñó que un viaje largo por Sudamérica necesita planificación, pero también capacidad de adaptación. No todo se puede controlar antes de salir: muchas decisiones aparecen cuando ya estás en movimiento.
054. Cusi Cusi: el Jujuy que no sabíamos que existía
Uno de los lugares que mejor resume lo que nos pasó fue Cusi Cusi.
Su Valle de la Luna —también llamado Valle de Marte— parece pertenecer a otro planeta: formaciones volcánicas, rojos, ocres, blancos y grises en medio de la inmensidad del altiplano.
Cusi Cusi se encuentra a gran altura y, si viajás en vehículo propio, conviene revisar previamente el estado de los caminos. Podés consultar la información oficial de Turismo de Jujuy sobre Cusi Cusi antes de viajar.
Cuando compartimos este lugar en Instagram, nos sorprendió descubrir cuántas personas tampoco sabían que existía un paisaje así en Jujuy.
En este reel podés ver parte de nuestra llegada a Cusi Cusi y entender por qué nos impactó tanto.
065. Pajchela: una cascada que se congela
Hasta conocer esta zona ni siquiera sabía que en Jujuy podía caminar hasta encontrarme con una cascada completamente congelada.
Desde Cusi Cusi, Pajchela demanda aproximadamente dos horas de caminata entre cerros y durante los meses fríos puede congelarse completamente. Así la describe también el Ministerio de Turismo de Jujuy.
Verla después de atravesar ese paisaje fue uno de esos momentos que explican por qué seguimos buscando lugares capaces de sorprendernos.

Desde Cusi Cusi, Pajchela demanda aproximadamente dos horas de caminata entre cerros y durante los meses fríos puede congelarse completamente.
076. Dormir con el Valle de la Luna como patio
En esa visita fui con una amiga y nos alojamos en un hospedaje familiar de la zona.
Después de recorrer durante todo el día pudimos cenar comida típica, descansar y compartir un poco de la vida cotidiana de quienes habitan uno de los rincones más remotos de Jujuy.
Y tuvimos además una coincidencia difícil de olvidar:

esa noche vimos un eclipse lunar con el Valle de la Luna frente a nosotros.
Ahí entendí que el valor de viajar por la Puna no está solamente en encontrar paisajes espectaculares.
También está en cómo llegás hasta ellos y quién te recibe cuando llegás.
087. En algunos lugares, un guía cambia completamente la experiencia
Esta parte de la Puna la recorrimos dentro de una excursión organizada y acompañados por personas que conocen el territorio.
En lugares así, para nosotros eso aporta muchísimo.
No solamente por saber qué camino tomar.
Un buen guía puede ayudarte a entender dónde estás, cómo viven las comunidades y por qué determinados lugares necesitan ser recorridos con respeto.
Nosotros hicimos esta experiencia con Canela Trekking, agencia jujeña que trabaja con recorridos de naturaleza y comunidades locales y figura actualmente entre los operadores turísticos de la provincia.
09Entonces, ¿vale la pena conocer la Puna jujeña?
Para nosotros, sí.
Pero no iríamos esperando encontrar la misma dinámica que en los destinos turísticos más desarrollados.
La Puna es para quienes disfrutan caminar, observar, hacer trekking, atravesar paisajes inmensos y descubrir territorios donde las comunidades siguen teniendo un vínculo muy fuerte con el lugar que habitan.
Es especialmente para quienes pueden cambiar algunas comodidades por experiencias más auténticas.
Y para quienes estén dispuestos a algo que nosotros tuvimos que aprender:
bajar un poco el ritmo.
Creíamos que conocíamos bastante Jujuy.
La Puna nos demostró que todavía nos faltaba muchísimo.
Y qué bueno que así sea.
Organizá tu viaje
Los servicios que usamos nosotros, con descuento para la comunidad.
ConectividadHolafly · 5% OFF
Asistencia al viajeroGo Assistance · 10% OFF
ConectividadStarlink · Internet satelital
¿Te gustó esta nota?
Mirá el detrás de escena en video y sumate al canal.

