Volver al blog
Vida Nomade·4 min de lectura·2 de octubre de 2024

Vida nómade: lo que aprendimos al empezar a vivir viajando

Nota editorial: escribí estas reflexiones durante nuestros primeros seis meses viviendo y viajando de forma nómade. Hoy elegimos conservarlas porque muestran algo que después cuesta recuperar: cómo se sentía esta vida cuando todavía estábamos aprendiendo a habitarla.

Por Viajando en Libertad

Vida nómade: lo que aprendimos al empezar a vivir viajando
En esta nota
  1. 1.Cuando viajar deja de ser vacaciones
  2. 2.La libertad también trae decisiones
  3. 3.Vivir con menos —aunque lleves tu casa encima
  4. 4.Los hábitos siguen viajando con vos
  5. 5.Los desafíos también son parte de la vida nómade
  6. 6.Trabajar mientras viajamos
  7. 7.Viajar también es aprender a relacionarse
  8. 8.Entonces, ¿por qué elegimos vivir viajando?

Desde que tengo uso de razón amo viajar.

No sé si tendrá que ver con ser hija de inmigrantes, con haber dejado mi casa para estudiar, con las historias de otros viajeros o simplemente con una curiosidad que siempre estuvo en mí.

Viajé de muchas maneras: en familia, de vacaciones, de mochilera, de intercambio.

Pero siempre había algo en común:

me iba y después volvía.

La vida nómade cambió esa lógica.

01Cuando viajar deja de ser vacaciones

Con Martín compartíamos desde hacía tiempo el sueño de viajar en motorhome.

No queríamos solamente juntar vacaciones para conocer lugares hermosos. Buscábamos algo diferente: poder vivir en movimiento, trabajar, conocer lugares lentamente y construir nuestra propia idea de libertad.

Pero no fue una decisión de un día para otro.

Hubo una camioneta que comprar, un motorhome que construir, una casa que desarmar y muchas preguntas que responder.

Si estás imaginando una vida parecida, quizás algunas también te sirvan:

¿Para qué querés vivir viajando?

¿Qué estás dispuesto a dejar?

¿Qué esperás ganar?

¿Qué necesitás construir para poder sostenerlo?

No creo que estas preguntas tengan respuestas definitivas.

Pero ayudan a entender que viajar indefinidamente implica bastante más que elegir destinos.

02La libertad también trae decisiones

Con el tiempo entendimos que la vida nómade no elimina las responsabilidades: simplemente cambia la forma en que las organizamos.

Algo que empezamos a descubrir rápidamente es que vivir viajando multiplica pequeñas decisiones cotidianas.

¿Dónde dormimos hoy?

¿Dónde conseguimos agua?

¿Cuánta electricidad tenemos?

¿Dónde compramos comida?

¿Nos quedamos o seguimos?

¿Tenemos señal para trabajar?

Cuando el contexto cambia constantemente, muchas cosas que en una vida más estable resolvés automáticamente vuelven a estar sobre la mesa.

Al principio puede cansar.

Pero también empezamos a notar algo interesante: aprendimos a consumir con más conciencia, a valorar recursos que antes parecían infinitos y a adaptarnos muchísimo más rápido.

Pero ayudan a entender que viajar indefinidamente implica bastante más que elegir destinos.

03Vivir con menos —aunque lleves tu casa encima

Nuestro motorhome es una pequeña casa 4×4.

Vivimos con nuestros gatos, nos gusta dormir cómodos y necesitamos autonomía porque trabajamos mientras viajamos.

Aun así, aprendimos que la liviandad importa.

Cada cosa ocupa espacio.

Cada objeto tiene que guardarse.

Y cada compra termina compitiendo con algo que ya está dentro.

Con el tiempo aparece un filtro bastante simple:

¿esto realmente mejora nuestra vida?

Si te interesa cómo fuimos resolviendo internet, calefacción, climatización y otras comodidades después de mucho más tiempo viajando, podés leer nuestra nota sobre vivir en motorhome y nuestros imprescindibles en ruta.

04Los hábitos siguen viajando con vos

Antes de salir imaginaba que una vida en movimiento sería sinónimo de espontaneidad permanente.

Y en parte lo es.

Pero descubrimos bastante rápido que necesitamos algunos hábitos.

Hábitos de trabajo.

De limpieza.

De bienestar.

De descanso.

De cuidado del motorhome.

Y también espacios personales.

La libertad no necesariamente significa vivir sin estructura.

A veces significa poder elegir qué estructuras sí queremos conservar.

Y algo que empezó a aparecer una y otra vez fue la importancia de la comunicación.

05Los desafíos también son parte de la vida nómade

Durante esos primeros meses tuvimos frío, problemas para calefaccionarnos, momentos en los que tuvimos que reducir mucho el consumo eléctrico y hasta pérdidas de gas que debimos aprender a resolver.

Nada de eso aparecía en las imágenes románticas que imaginábamos antes de salir.

Pero tampoco hizo que quisiéramos volver.

Cada problema nos obligó a investigar, pedir ayuda, adaptarnos y confiar un poco más en nuestra capacidad para encontrar una solución.

06Trabajar mientras viajamos

Otra parte importante fue entender que viajar y trabajar remoto son dos cosas diferentes.

El paisaje puede cambiar todos los días.

El trabajo sigue estando.

Por eso construir una actividad profesional compatible con esta vida fue una pieza fundamental del proyecto.

Si te pasa que soñás con trabajar desde cualquier lugar pero todavía no sabés desde qué profesión hacerlo, también escribimos sobre cómo elegir una carrera digital para trabajar remoto.

07Viajar también es aprender a relacionarse

Durante aquellos primeros meses recorrimos Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil.

Y algo que empezó a aparecer una y otra vez fue la importancia de la comunicación.

Preguntar.

Escuchar.

Aprender algunas palabras del idioma local.

Aceptar ayuda.

Animarse a pedirla.

Viajar nos puso frente a personas, culturas y formas de vivir diferentes.

Para mí, ahí aparece una de las partes más interesantes de esta vida.

08Entonces, ¿por qué elegimos vivir viajando?

Después de esos primeros meses empezamos a entender que la vida nómade no se trataba solamente de movernos de un lugar a otro, sino de aprender a vivir de una manera diferente.

Viajo porque soy curiosa.

Porque quiero conocer lugares, pero también conocer otras formas de vivir.

Porque viajar rompe algunas certezas.

Porque me obliga a adaptarme.

Porque me expande.

Y porque, aunque esta vida tenga incertidumbre, también entendí algo:

¿qué vida no la tiene?

No tenemos control absoluto sobre casi nada.

Pero sí podemos decidir cómo queremos experimentar parte del camino.

Te escribe la Julie que llevaba casi seis meses viajando de forma continua.

Probablemente no sea la misma que escriba dentro de algunos años.

Y quizás ahí esté justamente lo más lindo.

Seguir viajando también es seguir cambiando.

Te abrazo desde la sombra de una playa muy bonita de Brasil.

Si estás preparando tu propia aventura, podés consultar también nuestros beneficios y descuentos para viajeros.

Organizá tu viaje

Los servicios que usamos nosotros, con descuento para la comunidad.

Ver todos los descuentos para viajeros
Compartir esta nota:

¿Te gustó esta nota?

Mirá el detrás de escena en video y sumate al canal.

Suscribite a la ruta

Recibí nuestras notas, videos y descuentos directo en tu email. Sin spam, sin mails diarios.

¿Qué querés recibir?

Podés darte de baja cuando quieras. No compartimos tu email con nadie.